OXIGENANTE:
Aumenta la capacidad de la sangre para absorber y transportar mayor cantidad de oxígeno a todo el organismo, mejorando la circulación y las funciones celulares en general. También estimula las enzimas que participan en su metabolización. Estimula la glicolisis (aprovechamiento e los azúcares), que es la fuente fundamental de energía para todas las células, con lo cual mejoran las funciones generales.
REVITALIZANTE:
Probablemente relacionado con el efecto anterior, ha demostrado capacidades para promover la recuperación funcional de numerosos pacientes afectados por enfermedades degenerativas.
ANTIOXIDANTE:
Es el único medio conocido hasta el presente, que es capaz de estimular todas las enzimas celulares antioxidantes que se encargan de eliminar los radicales libres y otros oxidantes peligrosos el organismo (Glutatión peroxidada, Catalasa, Superóxido dismutasa y otros que garantizan el funcionamiento de los anteriores). Es este el medio más natural y eficaz de lograrlo, puesto que las enzimas son mucho más eficientes que ninguna otra vitamina o sustancia para este fin. Por ello, retarda también los procesos de envejecimiento celular.
INMUNOMODULADOR:
De acuerdo a las dosis y formas de aplicación, el ozono es capaz de estimular las defensas inmunológicas, tanto celulares, como hormonales, en pacientes con inmunodepresión, o de modular las reacciones inmunológicas exacerbadas, que producen las llamadas enfermedades autoinmunes.
AUMENTA EL RIEGO SANGUÍNEO:
El ozono tiene una acción directa sobre los glóbulos rojos, que se despegan cuando circulan apilados, con lo que aumenta su capacidad de transporte de oxígeno. Si se examina la sangre fresca antes y después de la aplicación de ozono, es posible observar como cambia a un color rojo claro, como los glóbulos rojos se han despegado y son mucho más brillantes. Produce un aumento de la superficie de intercambio.
Se aplica también para trastornos circulatorios del cerebro, el corazón y la periferia (brazos y piernas).
El cerebro es especialmente sensible a la falta de O2, aunque solo representa el 2% del peso total del cuerpo consume un 20% de oxígeno. La falta de oxígeno en el cerebro suele originar una pérdida de memoria y dificultad de concentración, y es uno de los factores desencadenantes fundamentales de la senilidad.
ACCIÓN BACTERICIDA:
Destruye las bacterias, razón por la cual se utiliza para la limpieza de heridas desde la primera guerra mundial. Se aplica sobre todo externamente en heridas que no se curan, supuraciones, forúnculos, llagas, úlceras decúbito, pie de diabético, etc.
También es eficaz en las infecciones de la sangre, sepsis, endocarditis bacteriana, neumonías, tuberculosis.
ACCIÓN VIRUCIDA:
Destruye los virus; su aplicación es altamente eficaz en las infecciones virales, así como en los casos de hepatitis o herpes zóster/simples.
ACCIÓN FUNGICIDA:
Es eficaz en los tratamientos contra los hongos de diferentes localizaciones: desde la persistente cándida vaginal al pie de atleta.